Ingredientes:
- vos...
- yo...
Formula auxiliar para cuando nos perdemos el uno en el otro:
Eudamonia= Meli . Chueco 2 TRANSMUTACIÓN
Esto es de otra de nuestras epocas... pero me encanta y ademas esta enlibrado por editorial dunken
Me atreveré a besarte
Cuando la muerte abroche
Tu boca bien amada que no he besado nunca Alfonsina Storni
Sabés qué me gustaría? Desaparecer. Literalmente desaparecer. Esfumarme en lo más profundo de mi ser y trasmigrar en ti a cada instante. Sólo así podré encontrarte, desafiando el equilibrio místico de la casualidad y el tiempo, surcando las grietas de las nubes desmembradas y zambullirme en tu piel líquida cuando menos lo esperes.
Te despertarás habitado, trepidando entre los síncopes del alba, saboreando una fragancia ajena y nostálgica en el túnel de la garganta, se te erizará la piel en los atardeceres y silbarás melodías rapsodias que en tu vida escuchaste, saldrás por las tardes en busca de tu sombra y no podrás abstenerte de inclinar tu rostro angélico en el algún charco traslúcido y descubrir, por fin, que tu mirada ya no te pertenece.
¡Qué placer el de besarte desde lo más íntimo del aliento y acariciarte las entrañas!
Conoceré cada uno de los secretos que se ocultan detrás del umbral mortífero de tu mente, un enjambre de recuerdos aglutinados compone tu memoria; pero me daré a la tarea de desenredar los ovillos retóricos que tu razón sofocan y lustraré con mi lengua el tablero de tu inconsciente. Pero nunca has de reconocer mi urticante presencia, pues ya, joven inconcluso, has aprendido a olvidarme.
Contigo la transmutación de todos los valores es posible. El alma se te sonrojará de pureza y alcanzarás el alborozo de sentirte único en la Unidad. Una diáfana sinfonía te recorrerá el espíritu dibujándote un pentagrama en la frente.
Pero no te sorprendas si por las noches lunáticas mis lágrimas brotan de la cripta de tus ojos como espinas de cristal. Es el clamor de mi espera que intenta sin éxito poseerte.
Mi cuerpo, entrando y saliendo del tuyo, no es más que una simbiótica peripecia.
Jamás seremos Uno, somos excesivamente únicos. Mariposas de humo que huyen de sus orillas prófugas con las alas plegadas.
Pero, en un futuro, ya premeditado por mi impaciencia, te rendirás ante mí sin voz.
Mi identidad suspensa será tan evidente, que tu tormenta interior quedará seca de egoísmo, esa poderosa armadura con la que solías rehuirte del mundo.
Mi “Yo” a flor de piel, como arena aterciopelada, descascarará el molde de arcilla en el que estás inserto, para que pueda amarte desnudo e impávido.
Mi cuerpo se desprenderá suavemente del tuyo y en un espasmo, que nos dejará vacíos, nos elevaremos hasta el confín de nuestros YO amándose
idílicamente, atraídos por una pasión despiadada, por fin libres de este universo pululante.
Sólo tú y yo como accidentes del retráctil miedo.
Alexia