domingo, 18 de noviembre de 2012

Di-versiones



“El hecho soy yo queriendo divertirme, y pienso en cuánto hace que no escribo para divertirme.” 
(Nicolás Recupero)


I


Diversión: Di- versión. Vine a esta fiesta queriendo divertirme y me quede sola jugando al scrabel sobre la barra. El barman pensaba que me ganaba, pero en realidad tenía muchas faltas de ortografía. No se lo quise decir. Peor hubiese sido seguir jugando sola. Pero en un momento alguien se agarro a piñas, o hubo una vomitada en masa o no sé y me dijo que no podía jugar más conmigo, que le debo la revancha y me guiño un ojo, expediendo una gota de transpiración por la sien izquierda, que me pareció sublime. Esa es mi definición de lo sublime: Gestos que recuerdo por la violencia de su irrepetibilidad. Y qué se yo? Fue una noche promedio, pero me divertí. Fue una noche promedio, pero me divertí. Volví lo suficientemente tarde como para no tener tiempo de hacer más nada, pero lo suficientemente temprano como para levantarme antes de las 12, mañana. No me siento como el chico de la canción de the smiths[1], aunque debería, pero no, estoy absurdamente feliz o satisfecha, satisfecha sería mas bien la palabra. Quizás sea por la acolchonada confianza de saber que si hubiese querido no me hubiese ido a dormir sola. Es terrible el peso de ese a priori. Me siento como algunos troskos que se horrorizan de ser tan burguesitos por lavar los platos con aguita caliente o usar la estufa, cuando otros duermen con frío entre el packaching. Yo teniendo la posibilidad de coger, la estoy desaprovechando pensando en toda la gente que lo necesita más que yo. ¿Por qué? no se, quizás, para que esta noche siga siendo una noche promedio, y nada más que eso. Necesito más días promedio. Necesito emociones promedio. Necesito, a veces, pensamientos promedios. Rodearme de gente promedio con ideales promedio y objetivos promedio. Vestirme con ropa promedio. Me acuerdo de que una vez vi a una chica en el colectivo vestida tan pero tan promedio que dije: yo nunca voy a ser como esa chica. Pollera gris, camisa blanca, chatitas y delineador negro. Promedio. Yo todavía no entendí la diferencia entre combinar y contrastar colores. Soy un cachivache liberal.

Pero me divierto, la cuestión es que me divierto, me divierto charlando sobre cosas promedio, haciendo estos absurdos análisis de demografía sexual y sacando un promedio que siempre da en negativo, me divierto, me divierto viendo gente promedio divertirse en forma promedio. Simplemente viéndola. Sintiéndome parte de ese pacto ficcional que implica salir de tu casa a estar solo devuelta. Una soledad promedio. “La vida puede que no se ponga mucho mejor que esto”, igual que las letras de Drexler, tampoco van a ponerse mucho mejor que esto. Porque son letras PROMEDIO, con música promedio, interpretadas por un tipo promedio. Que dice: todos podemos cantar así suavecito y hacer canciones para propagandas de sopa. Es solo cuestión de esforzarnos por ser cada vez más promedios. Hacé la prueba. Los argentinos somos muy trágicos: Probá tener un dia enteramente promedio.



Este fue un mensaje del Gobierno de la Ciudad, por el paro general de Promedios: gente que no quiere música fuerte, ni orgasmos desorbitantes, ni panchos con más de un aderezo. No a la multiplicación de los gustos de papas fritas ni al alargamiento del arco iris de aguas saborizadas. Que no nos impongan más su esquizoide método de trascendentalizar hasta los pedos, no queremos nuevos deportes extremos, ni productos que hagan nuestra vida más intensa. “Así está bien”, ese es nuestro lema.


[1] There's a club if you'd like to go You could meet somebody who really loves you So you go and you stand on your own And you leave on your own And you go home and you cry And you want to die 


http://www.youtube.com/watch?v=MhRebk8KDes


II

No, empecemos devuelta: Diversión. Di-versión: ahí empieza todo el problema: El desdoblamiento que produce lenguaje es perverso. Vine a este mundo a buscar la otra versión de mí y me atomicé en diminutos dímeros girando por el constelinado porteño. De ahora en más, cuando veo una persona interesante me reagrupo y la sigo desde unos pocos metros, me le arremolino a la altura de la cabeza y la hago estornudar, si puedo. Ella piensa que es polen, pero no: soy yo, divirtiéndome. A veces me canso de molestar siempre a la misma gente y me voy para otro pueblo adherida a las alas de algún pájaro de corto vuelo. (No puedo ir muy rápido, o muy alto, porque me disuelvo). Haciendo un balance de mis experiencias puedo decir que hay personas a las que le cambio el día cuando la molesto. Si si, es como si se sintieran más contentos o menos solos, durante ese momento. El molde de sus caras se desajusta, caminan más lento, aunque al principio parecen algo angustiados por la picazón imaginaria que les provoco con mi revoloteo. Hay algunos que me dan ganas de acompañarlos a la oficina, al gimnasio, al premetro, porque están realmente muy quemados, pero siempre se me cruza alguien más intrigante o más necesitado y me voy con ellos. Me dejan echa pescado, a veces, termino agotada después de tanto trajeteo; tanta grasa plástica sudándoles por la piel, tanto murmullo reprimido en sus cerebros. Pero es un estilo de vida, yo que sé, una pequeña militancia etérea. Pero ya se convirtió en una acción benéfica y yo no quería eso. El humanismo es un nihilismo con buena prensa. Y yo no soy humana, soy ex/pre- humana, pero siempre temo por ese momento, porque cuando ésta transformación termine, cuando mis partículas vuelvan nuevamente a agregarse formando un cuerpo, ¿quién va a cuidar de mi? ¿Quién va a divertirse conmigo cuando yo me convierta en uno más de ellos?

domingo, 22 de julio de 2012

Nunca bañes a un linyera






¿Cuál es la fórmula invasora que te abre paso por esta ciudad?

Esta ciudad lamida con los dientes hasta aprenderse su forma,

Esta ciudad de garrapatas en los pies, vigilando.

Yo me subí al lomo mugroso de esta ciudad y le saqué los piojos, uno por uno, para que dejara de gritar.



Al igual que juntabas piedritas u hojas con forma linda en el bosque, hoy junto anillos de prostitutas por la calle, anillos kitsch de puta kitsch de Buenos Aires. Y al igual que tu mamá esa vez te dijo: para qué te llenaste de esa mierda los bolsillos?, así me los vacío y dejo los anillos sobre la mesa. Nunca están del todo vacíos los bolsillos, y como si limpios equivaliera a vacíos, nunca están limpios, como la mente.



Pero lo intento, intento sobrevivir a esta ciudad a costa de escupitajos, de gatos falsos lloriqueando en bolsas, aunque eso sea en realidad muy de la costa. “Nunca bañes a un linyera (porque se muere)”, creo que ese es el único consejo de mi vieja que puede llegar a servirme algún día. Porque todos lo demás son nada, pasta dentífirica enrollada bajo la lengua en forma de palabras.



Boca sucia, pies con nafta, uñas que se estiran rompiendo las sábanas.



Ves? Esto es lo que quería: Una prosa fría y una vida, en consecuencia.

Levantando las baldosas de todo aquello que alguna vez fuera... la juventud. De cualquier tipo que sea.



Y hablo de la juventud como de algo lejano, para pseudopizarnikeanas hay tantas, tantos y para los ex convictos del club de la poesía ya no alcanzan las camas. La palabra es la letrina de los necios. Levantando su garrote de goma para dar el último golpe contra el asfalto. Para que vomites por la ventanilla, como te enseñaron. Para que no molestes más con esa rabia de problemática lluvia que volcás en versos en vez de en las tetas o en la almohada; agujeros podridos en los que otros ya mearon, ya hicieron su historia y ahí venís vos, con tu plato hondo de lata, es tu turno en la fila.

Vas a escribir o a reconocerte? O vas a escupirles la comida en la cara? Vas a escribir o a reconocerte? o a desdentar cada rincón que de este lugar aún quede con esperanza? O no es lo mismo? Que es esta profilaxis entre la ciudad, el papel y vos? Un poco de nostalgia, che, -lustrate el spleen, Ruiseñor-.



No ves el gas rojo uniendo los sucesos? No te das cuenta de los arañazos de fotos incompletas que componés para vivir?, para no enloquecer sin recordar cómo fue que pasó todo... allá en tu infancia tercermunda, la ciudad.

El nido de mermelada negra, la ciudad, rota como un trompo roto girando, libre de todas las probabilidades de mierda que la determinan. Libre como el pájaro azul que sale de tu bragueta volando y se da contra un poste, y vuelve a empezar, feliz.

domingo, 8 de julio de 2012

Falsa memoria de mi infancia terrestre,
Esa que no es de aquí, de la reserva,
Del útero cromático de las pasiones,
De las uvas transmitidas a la paciencia
De tanto coche fúnebre,
Recuerdo a esa lenta
Como se abren los portones
Ahí escabullida como anillo de roble
Recuerdo y es tan puro
Que me dan ganas de borrar las líneas de mis palmas
Con acido
Que ella era alguna
Una de todas
Nunca la primera

La escolta con trenzas doradas
Y la espalda tableada
Los barquitos de papel que escondía bajo la cama
Y sus sucesivos ataques de molotvs echas con ranas.

Rendida como pocas
Ante los pezones que en péndulos se agitaban demoliendo edificios
Ella sabia que yo era una mas también
Una alguna
Una de todas
Nunca la primera
La absoluta
Triste voluta de nieve girabas en un juego para adolescentes en Bariloche
Tu existencia era mínima
Y calciforme.

Pocas, como montañas de erizada lluvia
Loca, como el gato de Mirta
Yo se que me querías,
Como una rata aplastada en la trampera
Siendo rata y muriendo.
Es era tu vocabulario: el de la finitud
De ser una mas
Una alguna
Una de todas
Nunca la primera
Carne que se esparce por los estantes de las malas costumbres
Bola que se achica al llegar a la boca del subte, la boca golpe, la boca trampera de rata, también
Blancas y altas y breves caricias de piedra y lana
Tejiendo apuradísimas
Las noticias de mañana
Para que nadie se entere,
Para que todos sorprendidos
Tengan de qué hablar…. en el corral.

Concha marina insoportable y marina
Toda agueteada,
Esta mal agujerearse de agua, está muy mal
Ser una rejilla.

Yo lo sé porque fui una alguna
Una de todas
Nunca la primera,
La absoluta.

lunes, 18 de junio de 2012

Día del Padre



A los 7 años mi papá tenía una sola preocupación: tocar el acordeón. Como era muy caro, le compraron una armónica que meses más tarde, en una tarde lluvia, extravió: se le cayó en un charco. Ahora es ingeniero. Y no nos vemos casi nunca.


Me pregunto si hay entre los hechos algún tipo de correlación.


Primero: No me creo lo del charco. O bien el charco era infinito, lo que lo convertiría en una especie de portal entre tierras u hombres de otro tiempo en donde ya no se toca la armónica, en tal caso, creo yo, la hubieran devuelto enseguida; o donde aún no se toca, caso lo cual, la armónica hubiese sido quizás interpretada como un poderosísimo instrumento de destrucción letal del futuro - porque eso es lo que hacen los humanos con las cosas que descubren y no saben para que sirven: volverlas armas, condimentos o pesticidas-; o bien el charco daba al otro lado del mundo, y eso no me parece verosímil, ya que cualquier chino o japonés se hubiese encargado de hacerse famoso si encontraba una armónica en un charco mágico que daba al tercer mundo. Queda pues la opción de que la armónica fuese muy berreta y se hallase desintegrado en el barro del charco, pero semejante reacción química le hubiese cercenado a mi papá varios dedos de la mano. Y mi papá los tiene todos, creo. Entonces no entiendo porqué no pudo recuperar su puta armónica, quizás hacía mucho frío y estaba yendo al colegio y temía por las monjas que iban a pegarle si se ensuciaba el guardapolvo, después de todo no la quería tanto,- el seguía añorando el acordeón-; o quizás la armónica surco una ruta alternativa hasta la alcantarilla y fue a parar a la boca de un vagabundo. No lo sé. No excluyo la posibilidad de que sea todo mentira, es decir, de que esta historia sea un intento casi adorable y derrotista por parte de mi padre para no admitir que su frustración en la vida es puramente suya. Que innumerables factores metafísicos y traumáticos como éste intervinieron en el proceso y lo arruinaron todo. Pero no creo que sea así, mi papa no es de ese tipo de personas. Quizás sí logró salvar la armónica del charco, pero ya no sonaba bien por el agua, por eso se puso a arreglarla y ahí descubrió su vocación como ingeniero. Eso puede ser. Pero me lo hubiera contado, contentísimo!. Y ahora haría las dos cosas: tocar la armónica y arreglar válvulas de petróleo para compresión. O quizás ambas al mismo tiempo, convirtiéndose en la estrella de algún freak show. Que toda la familia criticaría en las cenas de navidad.



Solo sé que para equilibrar el universo, cuando cumplí 7 años yo, me compró un pequeño acordeón, que era de juguete pero no de mentira, sonaba de en serio, y tenia pianito. Nunca aprendí a tocarlo, no sé donde andará. Quizás tengan con la armónica su propia banda de folk.

martes, 15 de mayo de 2012

Confesion



Recuerdo aquella vez cuando confesé lo inconfesable
Fue en un bar de muerte a las 3 de la tarde,
un bar que por su aspecto no debería poder abrirse de día,
Un bar grotesco donde metaleros ponen en la rockola canciones de Larralde
Y juegan al pool entre cervezas calientes y pibitas de 15
Ya  lo habíamos hablado, veníamos acá a ver si era cierto.
Y empezó: fue como defender una tesis:
Ya todo estaba ahí, escrito, dicho, seco, tapado por imágenes de gruesa historia y yo tenia
Que hacer hablar a ese muerto,
A ese muerto no tan muerto que necrofilio cada tanto.
Defenderlo, buscarle al relato algún tono medio entre la victimización y la obscena culpa, porque ambas terminan dando la misma lástima. El mismo asco compasivo de iglesia y podredumbre.

Y yo no quería eso!: yo soy una princesa multicolor desgajante de ternura, una corsaria de margaritas, una miniatura celeste, una condesa que baila cumbia con los faquires y “los enanos rumba” –son todos como Ruben Rada- tengo cuatro enanos "Ruben Rada" cantando a capella en el balcón de mi gran palacio de algodón de azúcar, todas las noches y tres surikatas que me hacen la pedicure aunque yo en realidad no tengo uñas, yo soy una princesa y las verdaderas princesas no tienen uñas, eso las diferencia de las putitas mortales que se las pintan como confites o se las comen cuando están nerviosas; supongo que eso es lo que hacen las surikatas entonces: comerse mis uñas por mi.

Y hablaste de cosas remotas de tu adolescencia y después tu infancia, que yo desconocía
O que nunca me interesaron tanto, como ahora, que había que hablar irremediablemente de otra cosa
Para tapar,
Siempre la psicología como primera ortodoncia
: tapar tapar tapar
Empapelar toda la casa de esponjas
 Que filtren toda la soledad, toda la bronca,
Agitando mis manos en la tormenta te pido perdón
Con el anzuelo en la boca, a punto de morderlo cuando de pronto sonó el despertador
Y paré
Ya había descuartizado el pollo y a los doce enanitos
Estaban ahí lustrando el piso, con su sangre de cereal
Pero paré
Dije: esto es mío. No te lo tengo que contar a vos
Para qué?
Para que esta grieta innecesaria entre nosotros?
El espejo que se raja
No se arregla
Ni se tergiversa a través de el nuestra falsa percepción de todo,
Está roto.
Como el amor,
El amor es una cosa rota
Que el deseo une y desune a su antojo
Pero es una cosa rota
No lo olviden
Ro-ta.

Pero yo tenía que regalarte mis pedazos,
Contarte cada una de las historias de su emancipación,
Hacer que sientas la horca,
el dedo frío último de la locura.

Que quizás te acerques a como era mi visión del mundo
Mirando manchas de humedad en la pared todo el día
Y emulando los pasos que no vienen todavía a buscarme
Asfixiada con el cable del teléfono sin teléfono que tenía
Y mis pijamas llenos de sangre
la sangre de todos, la sangre tuya, la sangre mía,
si, me creía no se qué heroína bataclana old fashioned del medio evo.
Pero nada de esto fue por vos, fue previo, anterior: no traición
Pero traiciona tu idea de mi,
Para Platon y para mí eso es importante: lo más importante.
Por eso te lo digo,
Para que puedas juntar uno a uno mis pedacitos
y los inspecciones con tu cepillito de explorador y les saques brillo para ver si todavía encajan
en tu arqueología;
claro que corro el riesgo
de que empieces a tratarme como si tuviera lepra,
una linda leprosa en mi silla de ruedas argumental,
pero lo corro, porque siento que vale la pena,
que eras acaso la persona más importante de mi vida
y que si no lo contaba algo entre los dos no se abría.

Este es mi infierno: te saqué anticipadas
Pero no viniste
Coqueteaste con las muñecas de la vidriera
Hiciste que te quieran
Y después te compraste... un llavero.

Sacamos a pasear a los perros,
Estaba toda oxidada la perra de tu abuela te acordás?
-no la debe alimentar bien- me dijiste
La mía tenía gusanos, un montón de gusanos debajo de la piel y adentro del culo.
Lo descubrí un día que la bañe.

Si me concentro mucho  mucho mientras te veo responder a todo esto
-nunca elegiste tan bien las palabras, fue casi adorable ese gesto-
El escenario de batalla de tu cara es perfectamente idéntico
Al vómito de un desayuno
Que se ensambla, cubista,
De a colores
Y algunas formas sólidas.
En el epicentro estoy yo, con un vestido blanco,
Mirando para todos lados,
Y tres semáforos en cada esquina
Diciendo:
VERDE
AZUL
CORRÉ
Y no puedo salirme del vómito de tu cara,
Que me centrifuga, baja por las calles,
Me sobreviene la nausea,
Y los ojos, los ojos mismos se me llenan, ellos, de vómito
Hasta que no veo nada
Y es casi como morir…

...Pero te estoy dando un beso
Y ya no pasa nada,
Ya pagaste la cuenta
Ya te pusiste la bufanda,
Te guardaste los papelitos que lloramos en el bolsillo
Para tirarlos después en tu casa
Incluso estoy parada
 mis manitos sanas,
tus ojos vitreaux detrás de los lentes que se empañan,
y tu palma de gorila bueno abierta
diciéndome que se me hace tarde, que que me vaya.
Que nos vemos mañana, si?
y apenas si puedo
conjugar un paso con otro,
apenas si puedo creer que esta bestia a la que se le oxidó, por fin, el candado
no va a despedazarlo todo,
que el olvido en venganza
no se me va a abalanzar como un zombie a la yugular
a decirme que lo que acabo de hacer es terrible, que es imperdonable, que con una sesión de psiconálisis hubiese sido suficiente.
Que no había necesidad.
Que él no quería ver las guirnaldas del desastre
Cortajeandome , así, la piel.

Asi y todo, junto mis pies, empiezo despacito,
Como primer musgo de baranda
Y me voy, no me acuerdo de un abrazo final,
Me acuerdo de una planta en la que vacilamos bastante qué hacer,
Algo nimio, sin importancia como a qué hora salía el tren o si era mejor ir en colectivo
Y que después nos reímos, no sé bien de qué tampoco,
Siempre esta bueno hacer un chiste, así
Por lo menos las muchachas llorosas
Se van con una sonrisa: es como el globo con forma a veces deforme
Que te dan los payasos cuando el cumpleaños se termina.

Y cuando estaba por llegar a la estación, viniste y me diste vuelta y me diste un beso como si fuera una reafirmación, una reafirmación de mi condición humana.
De que no soy un monstruo por lo que hice, de que soy lo suficientemente mujer o lo suficientemente humana como para que después de despedirse alguien haga 5 cuadras en la dirección contraria y me asuste y me de vuelta y me de un beso y me diga que lo hizo porque le dieron ganas. 

martes, 8 de mayo de 2012

fábula



La gallina lumpen obrera repartía folletos que proponían la abducción de todos los patos desenmascarados como centinelas.
Para no ser tildados de antisemitas, a cada uno se le realizó una rinoscopia con el fin de identificar su procedencia.
A los que les daba positivo y la nariz (el pico) empezaba a crecerles para adentro, eran incinerados en el horno micoondas.
Ay, pobrecita! me acuerdo de una patita que se me puso mimosa, ahí, en el calabozo y se puso a manosearme el ficus.

martes, 17 de abril de 2012

Globales y locales




Somos asi, locales globalizados

Superventriculados de ideologías de pasillo de facultad,

Unidimensionales pero desollados por fuerzas opuestas tironeando en toda direccion

Paralelepípedos, constipados de compotas multifruta y televisión



Desarrollamos una aerodinamia hábil para la economía,

Para movernos como el dinero,

Sin rostro, sin ley y sin nación

Sujetados, perfectos para la vida en cautiverio

Y las vacaciones en una playa artificial del Caribe tomando Carioca

en vez de jugo exprimido, porque la negra de la etiqueta se ve mucho más real que la que te lo sirve.



Mitad carne y mitad vidrio o polietileno

Inmortales para la ciencia, la técnica y el arte

Pero si no tomamos la pastillita

Nos morimos

Y ya no hay cielo,

Esa febril, antigua puta para anestesiarse.



Nuestros paraísos ahora son otros,

Portátiles, prefabricados

Hay tantos no-lugares como almas vaciadas capaces de habitarlos,

Prostíbulos, casinos, cadenas de supermercado,

Shoppings, aeropuertos, morgues y estadios

Kamasutra, yoga y comida vegana u oriental: la desesperada manera kitsch que encontrarnos de arañar la espiritualidad

Coreografías sin sustancia

Que no distan mucho de una clase de step

Configurando nuestro escenario

Animal, de falanges mórbidas moviendo el mundo

A una suerte de bola de cristal en la que cae nieve si la das vuelta

o flores o pececitos o quizás corpiños de mujeres en rebeldía.



Cualquier mundo es posible, pero de bolsillo. Desplegable, con instrucciones en todos los idiomas de cómo se debe armar así es para todos lo mismo.



Somos los mecano parlantes,

Los post- arco iris

Muertos de un infarto en la rodilla

Por no animarnos a correr por la piba que te volvió loco en la esquina

Toda la expresión reducida

a una lágrima que cae, con culpa, en la alcantarrilla

Donde, debajo, niños-gusanos labran la tierra que ya no es más,

Que es territorio sub-terráneo, foráneo de toda sensibilidad.

Donde quizás se funde el verdadero paraíso,

El que da sustento a este lobo de metal

Colonizador,

Silencioso,

Omnipresente y milimetrado

La entelequia no asumida de los excluidos, con el boleto marcado del nunca jamás,

Que aprendieron a hacer estatuillas de la mugre

Para rendir culto a sus dioses de pan,

ésos son los verdaderos sujetos,- desgarrados, también, claro -, pero pataleando en el fondo de un aljibe

como ranas pre-revolucionarias.



La verdadera cultura esta ahí, en los márgenes insepultos

de toda sociedad, son su yema, su nervadura, su esqueleto, la parte invisible de la verdad

para ellos eso que sucede no es una estructura, ni un ideario

es la vida resurgiendo como una flor entre los adoquines,

absurda,

para nadie,

igual de bella, pero muda.

lunes, 9 de abril de 2012

Nabucodonosor





No miento si digo que encontré un chico hecho de sol
con luciérnagas en los pupitres,
con magia negra en la voz.


No miento si digo que son dos, tres, ochenta mil
los que vienen
a sacarme de la cama
cuando yo no puedo o cuando simplemente quiero quedarme retozando sobre el colchon un momento,
cuando ya no tengo razones para-,
ni teorías sobre-
o palabras de-
que justifiquen hacerlo;
sea eso o cualquier otra cosa
de mi puta, lenta, existencia,
siempre necesito un incentivo:
Mi miel en la mesita de luz,
mi pila de libros al pedo
y es enfermo y es intestino
revuelto de gallinas
el que grita
en el centro, pero lo callo con una sonrisa,
siempre, al final.


No miento si digo que tiene el formato exacto de un sueño:
Ávido de forma,
lleno de preguntas
y perpendicular al tiempo.


Si digo que me tironea, que me palpita que me
estiiira como cama elástica hasta el cielo,
feliz pirotecnia,
que me agarra de una pata y me lleva por el viento
surcando desafiantes la consistencia misma del Verbo,


-¿Qué es eso, mi amor? ¿Qué es eso?-
-Veni para acá, contame un cuento-,


Tu lullaby de prisionero de nube
Tu bambi muerto de miedo en el túnel
¿Por qué todas esas fotos pegadas con chicle en las paredes
y todos esos sonajeros chillando solos en la cuna?


Basta basta de todo eso.


Quiero una puerta que se pronuncie como noche
sobre mi esfera, que en una pesadilla o en una parada de colectivo se me plante ahí y me diga:
-Basta! Basta, Melina de decir siempre "Quiero..."!-
Esa poética insoportable,
Ese vicio de hacer del amor una pataleta
Un delivery, una pañalera,
una palangana
donde remojar los pies calentitos
al final del dia,
un paloma negro
de luces moradas
picoteándome el cerebro
hasta que no puedo mas
y me arrojo
como pañuelo
a ese cielo
otra vez, puerto.


A ese mismo cielo del que me dejaste colgada
bailando en mi cajita de cristal musical
ausente, por fin, de todo
pero repartida,
repatriada en tu sonrisa
de imperio.




(Sólo quería decir que me di cuenta que me gustan los paraísos casi tanto como me gustaron siempre los infiernos, que los dos tienen su vértigo y que no es muy común haber encontrado a una persona con el alma esparcida en todo el cuerpo).

lunes, 5 de marzo de 2012

AFIP



Tu babloburocracia
Me cansó
Me cortó las piernas
Y así
Aunque torso ameboide que repte sea
Voy a ir hasta tu puerta
No. No voy a tocar el timbre
Voy a patear la puerta
...
Con la cabeza