lunes, 2 de julio de 2012
lunes, 18 de junio de 2012
Día del Padre
A los 7 años mi papá tenía una sola preocupación: tocar el acordeón. Como era muy caro, le compraron una armónica que meses más tarde, en una tarde lluvia, extravió: se le cayó en un charco. Ahora es ingeniero. Y no nos vemos casi nunca.
Me pregunto si hay entre los hechos algún tipo de correlación.
Primero: No me creo lo del charco. O bien el charco era infinito, lo que lo convertiría en una especie de portal entre tierras u hombres de otro tiempo en donde ya no se toca la armónica, en tal caso, creo yo, la hubieran devuelto enseguida; o donde aún no se toca, caso lo cual, la armónica hubiese sido quizás interpretada como un poderosísimo instrumento de destrucción letal del futuro - porque eso es lo que hacen los humanos con las cosas que descubren y no saben para que sirven: volverlas armas, condimentos o pesticidas-; o bien el charco daba al otro lado del mundo, y eso no me parece verosímil, ya que cualquier chino o japonés se hubiese encargado de hacerse famoso si encontraba una armónica en un charco mágico que daba al tercer mundo. Queda pues la opción de que la armónica fuese muy berreta y se hallase desintegrado en el barro del charco, pero semejante reacción química le hubiese cercenado a mi papá varios dedos de la mano. Y mi papá los tiene todos, creo. Entonces no entiendo porqué no pudo recuperar su puta armónica, quizás hacía mucho frío y estaba yendo al colegio y temía por las monjas que iban a pegarle si se ensuciaba el guardapolvo, después de todo no la quería tanto,- el seguía añorando el acordeón-; o quizás la armónica surco una ruta alternativa hasta la alcantarilla y fue a parar a la boca de un vagabundo. No lo sé. No excluyo la posibilidad de que sea todo mentira, es decir, de que esta historia sea un intento casi adorable y derrotista por parte de mi padre para no admitir que su frustración en la vida es puramente suya. Que innumerables factores metafísicos y traumáticos como éste intervinieron en el proceso y lo arruinaron todo. Pero no creo que sea así, mi papa no es de ese tipo de personas. Quizás sí logró salvar la armónica del charco, pero ya no sonaba bien por el agua, por eso se puso a arreglarla y ahí descubrió su vocación como ingeniero. Eso puede ser. Pero me lo hubiera contado, contentísimo!. Y ahora haría las dos cosas: tocar la armónica y arreglar válvulas de petróleo para compresión. O quizás ambas al mismo tiempo, convirtiéndose en la estrella de algún freak show. Que toda la familia criticaría en las cenas de navidad.
Solo sé que para equilibrar el universo, cuando cumplí 7 años yo, me compró un pequeño acordeón, que era de juguete pero no de mentira, sonaba de en serio, y tenia pianito. Nunca aprendí a tocarlo, no sé donde andará. Quizás tengan con la armónica su propia banda de folk.
martes, 15 de mayo de 2012
Confesion
Recuerdo aquella vez cuando confesé lo inconfesable
Fue en un bar de muerte a las 3 de la tarde,
un bar que por su aspecto no debería poder abrirse de día,
Un bar grotesco donde metaleros ponen en la rockola
canciones de Larralde
Y juegan al pool entre cervezas calientes y pibitas de 15
Ya lo habíamos hablado,
veníamos acá a ver si era cierto.
Y empezó: fue como defender una tesis:
Ya todo estaba ahí, escrito, dicho, seco, tapado por
imágenes de gruesa historia y yo tenia
Que hacer hablar a ese muerto,
A ese muerto no tan muerto que necrofilio cada tanto.
Defenderlo, buscarle al relato algún tono medio entre la
victimización y la obscena culpa, porque ambas terminan dando la misma lástima.
El mismo asco compasivo de iglesia y podredumbre.
Y yo no quería eso!: yo soy una princesa multicolor desgajante
de ternura, una corsaria de margaritas, una miniatura celeste, una condesa que
baila cumbia con los faquires y “los enanos rumba” –son todos como Ruben Rada- tengo
cuatro enanos "Ruben Rada" cantando a capella en el balcón de mi gran palacio de
algodón de azúcar, todas las noches y tres surikatas que me hacen la pedicure aunque yo en realidad no tengo
uñas, yo soy una princesa y las verdaderas princesas no tienen uñas, eso las
diferencia de las putitas mortales que se las pintan como confites
o se las comen cuando están nerviosas; supongo que eso es lo que hacen las surikatas entonces: comerse
mis uñas por mi.
Y hablaste de cosas remotas de tu adolescencia y después tu infancia, que yo desconocía
O que nunca me interesaron tanto, como ahora, que había que
hablar irremediablemente de otra cosa
Para tapar,
Siempre la psicología como primera ortodoncia
: tapar tapar tapar
Empapelar toda la casa de esponjas
Que filtren toda la
soledad, toda la bronca,
Agitando mis manos en la tormenta te pido perdón
Con el anzuelo en la boca, a punto de morderlo cuando de
pronto sonó el despertador
Y paré
Ya había descuartizado el pollo y a los doce enanitos
Estaban ahí lustrando el piso, con su sangre de cereal
Pero paré
Dije: esto es mío. No te lo tengo que contar a vos
Para qué?
Para que esta grieta innecesaria entre nosotros?
El espejo que se raja
No se arregla
Ni se tergiversa a través de el nuestra falsa percepción de
todo,
Está roto.
Como el amor,
El amor es una cosa rota
Que el deseo une y desune a su antojo
Pero es una cosa rota
No lo olviden
Ro-ta.
Pero yo tenía que regalarte mis pedazos,
Contarte cada una de las historias de su emancipación,
Hacer que sientas la horca,
el dedo frío último de la locura.
Que quizás te acerques a como era mi visión del mundo
Mirando manchas de humedad en la pared todo el día
Y emulando los pasos que no vienen todavía a buscarme
Asfixiada con el cable del teléfono sin teléfono que tenía
Y mis pijamas llenos de sangre
la sangre de todos, la sangre tuya, la sangre mía,
si, me creía no se qué heroína bataclana old fashioned del
medio evo.
Pero nada de esto fue por vos, fue previo, anterior: no traición
Pero traiciona tu idea de mi,
Para Platon y para mí eso es importante: lo más importante.
Por eso te lo digo,
Para que puedas juntar uno a uno mis pedacitos
y los inspecciones con tu cepillito de explorador y les saques brillo para ver si todavía
encajan
en tu arqueología;
claro que corro el riesgo
de que empieces a tratarme como si tuviera lepra,
una linda leprosa en mi silla de ruedas argumental,
pero lo corro, porque siento que vale la pena,
que eras acaso la persona más importante de mi vida
y que si no lo contaba algo entre los dos no se abría.
Este es mi infierno: te saqué anticipadas
Pero no viniste
Coqueteaste con las muñecas de la vidriera
Hiciste que te quieran
Y después te compraste... un llavero.
Sacamos a pasear a los perros,
Estaba toda oxidada la perra de tu abuela te acordás?
-no la debe alimentar bien- me dijiste
La mía tenía gusanos, un montón de gusanos debajo de la piel
y adentro del culo.
Lo descubrí un día que la bañe.
Si me concentro mucho mucho mientras te veo responder a todo esto
-nunca elegiste tan bien las palabras, fue casi adorable ese
gesto-
El escenario de batalla de tu cara es perfectamente idéntico
Al vómito de un desayuno
Que se ensambla, cubista,
De a colores
Y algunas formas sólidas.
En el epicentro estoy yo, con un vestido blanco,
Mirando para todos lados,
Y tres semáforos en cada esquina
Diciendo:
VERDE
AZUL
CORRÉ
Y no puedo salirme del vómito de tu cara,
Que me centrifuga, baja por las calles,
Me sobreviene la nausea,
Y los ojos, los ojos mismos se me llenan, ellos, de vómito
Hasta que no veo nada
Y es casi como morir…
...Pero te estoy dando un beso
Y ya no pasa nada,
Ya pagaste la cuenta
Ya te pusiste la bufanda,
Te guardaste los papelitos que lloramos en el bolsillo
Para tirarlos después en tu casa
Incluso estoy parada
mis manitos sanas,
tus ojos vitreaux detrás de los lentes que se empañan,
y tu palma de gorila bueno abierta
diciéndome que se me hace tarde, que que me vaya.
Que nos vemos mañana, si?
y apenas si puedo
conjugar un paso con otro,
apenas si puedo creer que esta bestia a la que se le oxidó, por fin, el candado
no va a despedazarlo todo,
que el olvido en venganza
no se me va a abalanzar como un zombie a la yugular
a decirme que lo que acabo de hacer es terrible, que es
imperdonable, que con una sesión de psiconálisis hubiese sido suficiente.
Que no había necesidad.
Que él no quería ver las guirnaldas del desastre
Cortajeandome , así, la piel.
Asi y todo, junto mis pies, empiezo despacito,
Como primer musgo de baranda
Y me voy, no me acuerdo de un abrazo final,
Me acuerdo de una planta en la que vacilamos bastante qué
hacer,
Algo nimio, sin importancia como a qué hora salía el tren o
si era mejor ir en colectivo
Y que después nos reímos, no sé bien de qué tampoco,
Siempre esta bueno hacer un chiste, así
Por lo menos las muchachas llorosas
Se van con una sonrisa: es como el globo con forma a veces
deforme
Que te dan los payasos cuando el cumpleaños se termina.
Y cuando estaba por llegar a la estación, viniste y me diste
vuelta y me diste un beso como si fuera una reafirmación, una reafirmación de mi
condición humana.
De que no soy un monstruo por lo que hice, de que soy lo
suficientemente mujer o lo suficientemente humana como para que después de
despedirse alguien haga 5 cuadras en la dirección contraria y me asuste y me de
vuelta y me de un beso y me diga que lo hizo porque le dieron ganas.
martes, 8 de mayo de 2012
fábula
La gallina lumpen obrera repartía folletos que proponían la abducción de todos los patos desenmascarados como centinelas.
Para no ser tildados de antisemitas, a cada uno se le realizó una rinoscopia con el fin de identificar su procedencia.
A los que les daba positivo y la nariz (el pico) empezaba a crecerles para adentro, eran incinerados en el horno micoondas.
Ay, pobrecita! me acuerdo de una patita que se me puso mimosa, ahí, en el calabozo y se puso a manosearme el ficus.
martes, 17 de abril de 2012
Globales y locales
Somos asi, locales globalizados
Superventriculados de ideologías de pasillo de facultad,
Unidimensionales pero desollados por fuerzas opuestas tironeando en toda direccion
Paralelepípedos, constipados de compotas multifruta y televisión
Desarrollamos una aerodinamia hábil para la economía,
Para movernos como el dinero,
Sin rostro, sin ley y sin nación
Sujetados, perfectos para la vida en cautiverio
Y las vacaciones en una playa artificial del Caribe tomando Carioca
en vez de jugo exprimido, porque la negra de la etiqueta se ve mucho más real que la que te lo sirve.
Mitad carne y mitad vidrio o polietileno
Inmortales para la ciencia, la técnica y el arte
Pero si no tomamos la pastillita
Nos morimos
Y ya no hay cielo,
Esa febril, antigua puta para anestesiarse.
Nuestros paraísos ahora son otros,
Portátiles, prefabricados
Hay tantos no-lugares como almas vaciadas capaces de habitarlos,
Prostíbulos, casinos, cadenas de supermercado,
Shoppings, aeropuertos, morgues y estadios
Kamasutra, yoga y comida vegana u oriental: la desesperada manera kitsch que encontrarnos de arañar la espiritualidad
Coreografías sin sustancia
Que no distan mucho de una clase de step
Configurando nuestro escenario
Animal, de falanges mórbidas moviendo el mundo
A una suerte de bola de cristal en la que cae nieve si la das vuelta
o flores o pececitos o quizás corpiños de mujeres en rebeldía.
Cualquier mundo es posible, pero de bolsillo. Desplegable, con instrucciones en todos los idiomas de cómo se debe armar así es para todos lo mismo.
Somos los mecano parlantes,
Los post- arco iris
Muertos de un infarto en la rodilla
Por no animarnos a correr por la piba que te volvió loco en la esquina
Toda la expresión reducida
a una lágrima que cae, con culpa, en la alcantarrilla
Donde, debajo, niños-gusanos labran la tierra que ya no es más,
Que es territorio sub-terráneo, foráneo de toda sensibilidad.
Donde quizás se funde el verdadero paraíso,
El que da sustento a este lobo de metal
Colonizador,
Silencioso,
Omnipresente y milimetrado
La entelequia no asumida de los excluidos, con el boleto marcado del nunca jamás,
Que aprendieron a hacer estatuillas de la mugre
Para rendir culto a sus dioses de pan,
ésos son los verdaderos sujetos,- desgarrados, también, claro -, pero pataleando en el fondo de un aljibe
como ranas pre-revolucionarias.
La verdadera cultura esta ahí, en los márgenes insepultos
de toda sociedad, son su yema, su nervadura, su esqueleto, la parte invisible de la verdad
para ellos eso que sucede no es una estructura, ni un ideario
es la vida resurgiendo como una flor entre los adoquines,
absurda,
para nadie,
igual de bella, pero muda.
Superventriculados de ideologías de pasillo de facultad,
Unidimensionales pero desollados por fuerzas opuestas tironeando en toda direccion
Paralelepípedos, constipados de compotas multifruta y televisión
Desarrollamos una aerodinamia hábil para la economía,
Para movernos como el dinero,
Sin rostro, sin ley y sin nación
Sujetados, perfectos para la vida en cautiverio
Y las vacaciones en una playa artificial del Caribe tomando Carioca
en vez de jugo exprimido, porque la negra de la etiqueta se ve mucho más real que la que te lo sirve.
Mitad carne y mitad vidrio o polietileno
Inmortales para la ciencia, la técnica y el arte
Pero si no tomamos la pastillita
Nos morimos
Y ya no hay cielo,
Esa febril, antigua puta para anestesiarse.
Nuestros paraísos ahora son otros,
Portátiles, prefabricados
Hay tantos no-lugares como almas vaciadas capaces de habitarlos,
Prostíbulos, casinos, cadenas de supermercado,
Shoppings, aeropuertos, morgues y estadios
Kamasutra, yoga y comida vegana u oriental: la desesperada manera kitsch que encontrarnos de arañar la espiritualidad
Coreografías sin sustancia
Que no distan mucho de una clase de step
Configurando nuestro escenario
Animal, de falanges mórbidas moviendo el mundo
A una suerte de bola de cristal en la que cae nieve si la das vuelta
o flores o pececitos o quizás corpiños de mujeres en rebeldía.
Cualquier mundo es posible, pero de bolsillo. Desplegable, con instrucciones en todos los idiomas de cómo se debe armar así es para todos lo mismo.
Somos los mecano parlantes,
Los post- arco iris
Muertos de un infarto en la rodilla
Por no animarnos a correr por la piba que te volvió loco en la esquina
Toda la expresión reducida
a una lágrima que cae, con culpa, en la alcantarrilla
Donde, debajo, niños-gusanos labran la tierra que ya no es más,
Que es territorio sub-terráneo, foráneo de toda sensibilidad.
Donde quizás se funde el verdadero paraíso,
El que da sustento a este lobo de metal
Colonizador,
Silencioso,
Omnipresente y milimetrado
La entelequia no asumida de los excluidos, con el boleto marcado del nunca jamás,
Que aprendieron a hacer estatuillas de la mugre
Para rendir culto a sus dioses de pan,
ésos son los verdaderos sujetos,- desgarrados, también, claro -, pero pataleando en el fondo de un aljibe
como ranas pre-revolucionarias.
La verdadera cultura esta ahí, en los márgenes insepultos
de toda sociedad, son su yema, su nervadura, su esqueleto, la parte invisible de la verdad
para ellos eso que sucede no es una estructura, ni un ideario
es la vida resurgiendo como una flor entre los adoquines,
absurda,
para nadie,
igual de bella, pero muda.
lunes, 9 de abril de 2012
Nabucodonosor
No miento si digo que encontré un chico hecho de sol
con luciérnagas en los pupitres,
con magia negra en la voz.
No miento si digo que son dos, tres, ochenta mil
los que vienen
a sacarme de la cama
cuando yo no puedo o cuando simplemente quiero quedarme retozando sobre el colchon un momento,
cuando ya no tengo razones para-,
ni teorías sobre-
o palabras de-
que justifiquen hacerlo;
sea eso o cualquier otra cosa
de mi puta, lenta, existencia,
siempre necesito un incentivo:
Mi miel en la mesita de luz,
mi pila de libros al pedo
y es enfermo y es intestino
revuelto de gallinas
el que grita
en el centro, pero lo callo con una sonrisa,
siempre, al final.
No miento si digo que tiene el formato exacto de un sueño:
Ávido de forma,
lleno de preguntas
y perpendicular al tiempo.
Si digo que me tironea, que me palpita que me
estiiira como cama elástica hasta el cielo,
feliz pirotecnia,
que me agarra de una pata y me lleva por el viento
surcando desafiantes la consistencia misma del Verbo,
-¿Qué es eso, mi amor? ¿Qué es eso?-
-Veni para acá, contame un cuento-,
Tu lullaby de prisionero de nube
Tu bambi muerto de miedo en el túnel
¿Por qué todas esas fotos pegadas con chicle en las paredes
y todos esos sonajeros chillando solos en la cuna?
Basta basta de todo eso.
Quiero una puerta que se pronuncie como noche
sobre mi esfera, que en una pesadilla o en una parada de colectivo se me plante ahí y me diga:
-Basta! Basta, Melina de decir siempre "Quiero..."!-
Esa poética insoportable,
Ese vicio de hacer del amor una pataleta
Un delivery, una pañalera,
una palangana
donde remojar los pies calentitos
al final del dia,
un paloma negro
de luces moradas
picoteándome el cerebro
hasta que no puedo mas
y me arrojo
como pañuelo
a ese cielo
otra vez, puerto.
A ese mismo cielo del que me dejaste colgada
bailando en mi cajita de cristal musical
ausente, por fin, de todo
pero repartida,
repatriada en tu sonrisa
de imperio.
(Sólo quería decir que me di cuenta que me gustan los paraísos casi tanto como me gustaron siempre los infiernos, que los dos tienen su vértigo y que no es muy común haber encontrado a una persona con el alma esparcida en todo el cuerpo).
lunes, 5 de marzo de 2012
AFIP
Tu babloburocracia
Me cansó
Me cortó las piernas
Y así
Aunque torso ameboide que repte sea
Voy a ir hasta tu puerta
No. No voy a tocar el timbre
Voy a patear la puerta
...
Con la cabeza
sábado, 4 de febrero de 2012
Estar de vacaciones
Estar de vacaciones es éso:
Bajar las revoluciones de la mente al cuerpo.
Mi mano adormecida en el interior de un libro
porque ahora solo quiero cerrar los ojos
y respirar lento (por los intercostales),
escalar recuerdos y dejar que caigan
~o caer de ellos~
por su propio peso.
El viento que erecta mis pezones suavemente bajo la remera.
Calculardistancias tan inútiles
como la que hay entre esta roca y aquella
~pero las montañas no saben (porque no necesitan)
de geometría: el más arcano de los inventos~
Y en vez de andar contrastando
e indignándome por lo antinatural que se volvió todo
y por lo bello que es, en cambio, ésto
~si, la belleza a veces indigna pero solo cuando es
muy muy intensa~
y diciendo -No puede ser, no puede ser!-
con cara de diario dominguero
al caer de pronto en la cuenta
de la total y obscena prsescindencia
que tenemos de
Estados, de zoológicos, de bancos, de pijamas
y de porteros,
me quedo acá tranquila
frente al mar pensando
~si, otra vez pensando, pero cuando pensar
se hace sintiendo~
en que soy yo el crisol donde
confluye toda
esta ciudad de posibilidad.
(No porque justo sea yo,quiero decir todos:
cada uno en su crisol):
El cuerpo es el medio
y nosotros instrumento.
Lo importante es como salga de mí todo eso,
ser como el tren fantasma de los objetos:
que entraron, se asustaron, se dieron ahí su primer beso
y al salir
ya eran otros, los mismos:
ajenos.
Solo que uno decidió ser taza,
otro ala de avión, otro escarpín, otro bizcochuelo.
Pequeñas terribles cosas
por todos lados, renaciendo;
rescatando del mundo
lo abierto.
~pero las montañas no saben (porque no necesitan)
de geometría: el más arcano de los inventos~
Y en vez de andar contrastando
e indignándome por lo antinatural que se volvió todo
y por lo bello que es, en cambio, ésto
~si, la belleza a veces indigna pero solo cuando es
muy muy intensa~
y diciendo -No puede ser, no puede ser!-
con cara de diario dominguero
al caer de pronto en la cuenta
de la total y obscena prsescindencia
que tenemos de
Estados, de zoológicos, de bancos, de pijamas
y de porteros,
me quedo acá tranquila
frente al mar pensando
~si, otra vez pensando, pero cuando pensar
se hace sintiendo~
en que soy yo el crisol donde
confluye toda
esta ciudad de posibilidad.
(No porque justo sea yo,quiero decir todos:
cada uno en su crisol):
El cuerpo es el medio
y nosotros instrumento.
Lo importante es como salga de mí todo eso,
ser como el tren fantasma de los objetos:
que entraron, se asustaron, se dieron ahí su primer beso
y al salir
ya eran otros, los mismos:
ajenos.
Solo que uno decidió ser taza,
otro ala de avión, otro escarpín, otro bizcochuelo.
Pequeñas terribles cosas
por todos lados, renaciendo;
rescatando del mundo
lo abierto.
martes, 24 de enero de 2012
Algoasí
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
domingo, 8 de enero de 2012
Post
Nunca se había entendido con Hedvika y, sin embargo, siempre estaban de acuerdo. Cada uno se explicaba el sentido de las palabras del otro a su manera y había entre ellos una maravillosa armonía. Una maravillosa solidaridad basada en la incomprensión.
(Milan Kundera, El libro de la risa y el olvido)
Y es curioso que ahora me esté gustando Raymond Chandler,
¿Vos acaso estarás leyendo Joyce, Kafka, Pessoa o Walt Whitman?
No sabés cuánto, ¡cuánto! que me sorprendería.
Igual, tenés mis ensayos de Benjamin, y el libro de Barthes,
No me olvidé,
solo que Foucalt y tu calculadora por ahora me son mas entretenidos y no te los quiero devolver todavía.
Y ¿qué se le va a hacer?
Es asi,
Hoy te veo con una gordita en la plaza,
vos a mí con un hippie en el arenero.
Mañana, por ahí nos enteramos de nuestras recibidas
por facebook
y pasado, quizás te cruce yendo a comer a la casa de tus viejos cuando yo vaya a visitar la mía.
Por favor no mandes a tus pibes al Hölters,
por favor, no hagas esa tontería.
Pero…pará,
¿realmente va a ser asi?
Eso me pregunto,
casi todos los días –(mentira, pero rima)-,
Para saber cuándo es que tengo que empezar a sentir un recuerdo menos caliente y más familiar por vos, como esos que se tienen por las tías
y mandarte postales
con buenos deseos
o descuentos en Tematika,
cuando consiga.
¿Viste que no era tan grave al final?
No éramos inmortales, como decías.
o quizás sí, pero de modos menos
plásticos; líricos al pedo.
Ahh… ¡Cuánto tironeo!, ¡cuánta megalomanía!:
Absorber en un pobre vínculo
tantos complejos, traumas, psicosis, garrapatas y anginas.
Qué derroche,
Qué derroche, amor, de vida.
Si tan solo los hubiéramos cambiado por:
más helados, más besos, más melodía, más rosas en bolsas de consorcio a los quince, más sepias mañanas tranquilas, más caracoles, más caricias, más mediodías con olor a albahaca, mas fotografías, más vueltas en calesita, más sonrisas en el espejo desnudos lavándonos los dientes, más almohadas mordidas; más miradas exactas en el jardín sin que me pusiera bizca, más noches entrelazándonos lento derritiendo tu coraza de alquitrán y purpurina, eternos abrazos contra la tormenta –tanto la de afuera como la de adentro, tanto la tuya, como la mía-, más pestañas de almíbar, en fosforescente agua prenatal nadando lejos…, más, más orgasmos de orquídea.
En vez de esto:
Un monólogo masturbatorio entre dos elefantes con arritmia,
Ego-celos, histeria y falsa compañía,
Tanto silencio obturado en la esquina,
tanta conversación de ascensor,
solo que más filosófica y más fina.
Nos tejimos un chaleco de fuerza que apenas si contenía:
La violencia de mi oleaje,
la piel de nuestras constelaciones
y tus entelequias derruidas.
La esquiva mirada turbia, por no encontrar la foto que encaje con ese portarretratos de vos mismo que te asignaron o que te asignaste para la vida.
La tinta terrible de nuestros ideogramas,
infectándolo todo
con su verdad.
Royendo el hueso de la inocencia,
llenando el río de máscaras
y tapando las heridas
con el gran discurso de las antesalas:
El Todavía,
El Mañana.
Creo que nos amamos,
pero siempre en fases distintas:
al final el nuestro
solo fue un problema
de electroquímica.
Y seguro te pareceré una pelotuda rimando
pero siento que así casi no decido
lo que digo;
quizás ése sea el máximo placer
de la poesía.
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