martes, 3 de agosto de 2010

“Ni rastro de vida, te dices, bah, bonito asunto, imaginación no muerta, sí, bueno, imaginación muerta imagina. Islas, aguas, azur, verdor, fija, pff, abracadabra, una eternidad, calla”. (Samuel Beckett) Un gato la siguió en el camino de vuelta. Era simpático, de grácil andar, le hacía acordar a un viejo amigo suyo, así que se lo llevó. Alexis dormía en paz, tenía un poco de fiebre aun pero nada de lo que preocuparse. Leyó un poco de Kerouac en el sillón del living, abajo, con el gato ronroneándole las piernas y se quedó dormida. Soñó algo extraño: manchas, muchas manchas, un camino de sangre, que ella seguía incansablemente hasta llegar a un establo donde estaba ella misma desangrándose. Esas cosas mejor no interpretarlas. Subió a ver como estaba alexis pero, no, no estaba. Había salido. No dejo una nota, no se llevó la campera y eso que hacia frío. Debe de haber ido a comprar algo para comer, no tenían nada. Pero si ayer no se podía ni mover… ¡que raro! Se puso a escribir, como cada vez que no encuentra nada mejor que hacer, y no tiene acuarelas ni un lienzo cerca donde copiar su mente. “La guerra imaginaria no solo es contra el mundo, es contra uno mismo” escribe y se detiene a pensar: ¿Como ser siempre genuinos, sin diluirnos en nuestra propia densidad? ¿Como no aburrirse de alguien con el que convivimos toda nuestra vida? Que vimos crecer, reemplazar sus juguetes por otros tanto más perversos, abrirse huella entre las sombras y profesar su primera palabra: que no fue mamá, ni papá, ni ajo, ni nada de toda esa pavada; fue “yo”, la primera vez que nos preguntaron ¿quién sos? Y de esa pureza luego verlo mentir, engañar, traicionar, perder su inocencia de a pequeñas muertes, ponerse un traje, luego otro; renovar las máscaras, cortarse las uñas con repugnante periodicidad, envejecer y terminar olvidándolo todo (1). Odiaba la psicología, pero respetaba a quienes todavía investigaban en ella, creía mucho más terapéutica la catarsis artística, uno corre el riesgo de descubrir su talento, pero si no se tiene, no se tiene. Pocos han de preocuparse. Pero contra la imaginación no hay victoria ni tratamiento posible, uno puede intentar engañarla con patéticos ardides: ir a la facultad, casarse, tener hijos, unirse a una religión, hacerse hincha de un equipo de fútbol, en fin: creer en algo. Pero no se puede creer en lo imaginario, hay que vivir lo imaginario. Porque de hecho siempre convive con nosotros, siempre estará allí como un tábano que pulula alrededor de nuestra silueta y trama el instante preciso en el que nos quebraremos, en el que toda creencia o realidad objetiva se disipara y nos quedaremos solos con nuestro mundo imaginario, el instante preciso y precioso en el que nos dejaremos caer sin pensar si el de atrás va a agarrarnos o no. La imaginación es aquello que nos salva de situaciones imposibles, que resuelve problemas mientras dormimos, la que toma decisiones no programadas, un guía turístico o ¿Por qué no? Uno de esos que hablan de cuadros y que habitan en las galerías de arte (si, para mi forman parte del museo, siempre han estado allí), -solo que hay algunos que son tan gansos…-: nos muestran nuestra propia vida a través de un caleidoscopio y hasta parece distinta, parece real. En fin lo que quiero decir es que si el hombre se sorprende todavía es porque imagina, porque crea mundos posibles aunque sea en una servilleta, en un pedazo de espejo, en un charco en el que un pajarito se iba a posar y no; porque “poéticamente habita el hombre la tierra” como decía Hölderlin y la poesía es algo que lo excede pero a la vez, lo atraviesa. Pasa que imaginar es una actividad inútil y por lo general ociosa, sino es también perversa: “uno siente placer oyendo contar una historia cuyo final ya conoce” pero es divertido inventar otros finales mientras ESE aun no llega, demorando lo real, tendiéndole ingrávidas trampas para que cuando llegue al menos no estemos en frío. No venía, no venía… - ¿que le habrá pasado?- se precipitaba Crisálida. Salió sin más a la calle, era de noche de repente, pero ¿cómo? ¿Cuánto tiempo había estado garabateándose? Se preocupo más, miro su reloj y eran las 3 de la tarde. No entendía nada, se sintió de repente metida en una película de David Lynch y como siempre, las cosas tenderían a ser cada vez más y más extrañas. Atravesó el sendero, -blapl – mierda en el umbral, puteó, se confundía bastante con el barro que la lluvia de ayer había mezclado. Fue al almacén, a la farmacia, al banco, a la plaza y no, no estaba; a medida que se acercaba a la playa el viento se puso violento (le divertía imaginar que se volaba y quedaba colgada de un árbol). Fue al lugar donde siempre se sentaban para tomar mate en la playa, cerca de las rocas, debajo de una carpa del balneario “sotavento” se llamaba, creo. Al silencio solo lo interrumpía el viento – la versión literaria del silencio- y el estampido de las olas que cada tanto la despertaban de eso de alucinógeno que el aire de repente tenía. Vislumbró una niña a lo lejos, una pequeña niña negra descalza que jugaba a no caminar afuera de la línea que dibujaba el mar –un juego que ella seguía haciendo todavía-. Sonrío. Pero estaba muy lejos, parecía que nunca iba llegar. La luna volvía a brillar en sus ojitos como los barcos que en el mar hoy no tintineaban: nadie pesca en invierno, pensó. Cuando pasó junto a ella lo hizo rápidamente, efímera, casi como si no la hubiera visto. Pero la vio y le sonrío y el viento sopló su bailoteante flequillo con un precario aunque inconfundible gesto onírico que le introdujo la sospecha de que nada de todo eso era real. Pero lo real… en fin. La siguió, corriendo cuando podía; cuando no, simplemente siguiendo sus pequeñísimas huellas que, multiplicándose, labraban un camino. Cada tanto la nena se reía, pero nunca nunca más se dio vuelta, ni dejo tampoco de correr. Cuando ya no pudo seguirla más y no veía en la playa más que dunas que estornudaban arena, desertó el sueño. La nena, al no escuchar más tras de sí los pasos de su víctima, paró. Volvió a reírse, hizo un breve aunque mordaz suspiro y empezó a correr frenéticamente en dirección al mar. Crisálida, asustadísima, dejo de pensar y la siguió, quizás para salvarla, quizás para perderse a ella misma de una vez; es posible que ambas. Pero la niña nadaba mil veces más rápido; en una brazada pudo tomar una de sus piernitas, pero como una anguila se dio a la fuga inmediatamente. Desesperada, dando manotazos de sí misma, no se daba cuenta acaso, que todo era un juego, que estaba nadando en círculos, arremolinando aun más las aguas, divirtiendo a la nena. Escuchó que tosía y trató de distinguirla en la pétrea aquiescencia de ese mar dormido, y no la veía, pero escuchaba como sus piernitas se movían a velocidad inhumana en el agua; seguía la estela que su nado iba dejando, casi hasta la locura, hasta el naufragio, hasta que de repente, por fin, desapareció. O se fue lejos, o se murió, o fue ella la que se ahogó y no lo sabe. -¡AAAAAAh! ¿Qué carajo hacés acá, amor?- se espantó Alexis al descubrir el cuerpo dormido de Cris en el piso de la ducha. -¿qué... eh?- balbuceó ella con un solo ojo abierto. -¿te quedaste dormida mientras te bañabas? Dios, estás cada día peor amor. Me dejas que me quiero duchar?- -¡Amor! ¡Te encontré! ¿Donde estabas? ¡Te busqué todo el día!- refulgiendo de alegría, mientras se estrujaba la ropa empapada. -eh? Si estuve acá todo el tiempo! Pensé que vos no estabas pero vengo y resulta que estás durmiendo acá, ¿vos me estás cargando?- -no, ¡vos me estas cargando a mi! No estabas, te esperé y como no venias salí a buscarte y te encontré, ni idea de cómo termine acá, pero no importa, acá estas, vení amor, vení un raaato acá conmigo...- le dijo chapoteando en el agua mientras intentaba levantarse. -¡Cuidado, amor!- casi se resbala, sus piernas estaban tan débiles, cada paso que intentaba dar le seguía el patético derrumbe. -¿Qué te pasa, che?- le dijo entre preocupado y enojado. -no sé, estoy re cansada. Debe haber sido de tanto buscarte- -¡que no me fui a ningún lado yo! Bueno te hacés la tonta, ya vas a ver- le dijo y corrió la mampara, como si hubiera alguien viéndolos del otro lado. El agua estaba fría, pero casi no lo notaron. Era la hipnosis de los cuerpos la que gobernaba la piel del sueño. A veces no podía creer que tuviera el descaro de violentar ese cuerpo pequeñísimo, diminuto pero de sensaciones tan increíbles, laberíntico, lleno de cuentos y de monstruos, que no podía resistirse ni demorar un minuto más su insular belleza. Porque solo cuando la tocaba, ese rostro dejaba de estar muerto. Ese blush en sus mejillas sin el que nada tendría sentido. Sus ojos dicen algo como: -ven al jardín-, su pelo: un trigal de Van Gogh << ¿qué… qué es esto?? ¡Un alga! ¿por què tenés un alga en el pelo amor?>> y su voz cuando estalla: un fuego fatuo. No encuentra otra razón que explique tal dependencia más que la de que haya pequeñas mariposas que cambian cosas de lugar en su cuerpo: mariposeas obreras, albañiles acaso, que añaden imperceptibles remodelaciones en la arquitectura de ese cuerpo, porque siempre, siempre, se ve diferente; como nuevo. Y era por esto que no podía dejar de enamorarse de ella ni que pase un solo día en el que no hagan el amor. Pero aún así, la ausencia sabía algo que muere, se intensificaba aún más en ese momento de éxtasis, en la más intima presencia. Un dolor agridulce, una herida polifónica: lo Intratable del amor. (1)La muerte es sobre todo esto: todo lo que ha sido visto, habrá sido visto para nada. Duelo de lo que hemos percibido” (Francois Wahl, “Chute”)

sábado, 17 de julio de 2010


No puede haber un doctor mejor, lo amo. vi dos capitulos de la segunda temporada y lo amé. si valoran sus vidas por favor vean esta serie, es comparable solo con obras como "un mundo perfecto" de Huxley o algunas cosas que he leido de Bradbury y no ni siquiera es absolutamente fantástico. es muy poco conocida y difundida lamentablemente por eso quiero que la conozcan porque es una serie vastísima que me ha encontrado de casualidad y hasta ahora no me soltó. y eso que yo no miro muchas series pero esto no es una serie es una obra de arte.

domingo, 11 de julio de 2010

Los labios eran lentos/ como pedales/ Y los pájaros breves/ todavía sueñan/ con esta sombra lunar/ que me asfixia/ ¿Cómo volver de allí/ sin las cucharas/ que la razón esgrime?/ Como nenúfar/ naufragare en el umbral/ de tu mirada/ Y no habrá nada más/ que niebla y camino.

miércoles, 23 de junio de 2010

En la primera noche de invierno me quede sin metáforas, las clepsidras ya no respondían, todo callaba en su extenuada prisión de calma y yo temblando de ansia dando manotazos de mi misma, como esa planta que intenta sin exito desbordarse del balcón ahi cuando las palabras se clausuran ¿empieza el silencio? no, el silencio es lo primero, ist die Grund zu gehen, es la sombra mutante que colorea las grietas, esa presencia que me convoca mientras mis dedos acarician el dial, buscando una estación que por fin me naufrague. El Sobrevuelo (ejercicio que tan fácil me salía) había caducado. Descubrir que en mis pespuntes aun faltan letras es un ahorcado perverso. ¿Adonde están sino en el texto? ¿quien las tiene? ¿me las robo el silencio? El texto es la historia pues, ¡no me sirve!
mi historia no es mi vida es tan solo una homologacion de mi misma una máscara reversible que se miente a si misma un lunar en la espalda que ni mi madre ha visto. una carta robada de ese no-ser que tienen los sueños. La escena empezaba a decantar sabía que si fumaba otro cigarrilo estaría de más y las cosas que estan de más causan siempre problemas, descompostura, uno se empacha de vida. pero tosí y entonces debí fumar instantaneamente otro porque esa tos era como un fantasma que venia a deconstruirlo todo. que me obligo a arrastrarme por el suelo y con los ojos en sangre, entrar al laberinto. pero esta vez yo era el minotauro y alli terminaba el hilo. De repente lo entendi todo el -no hay banda- de mulholland drive, los cuellos quebrados de Picasso esa mirada tuya que no es una mirada sino mas bien un contemplar que dice : -ahi, ahi esta mi fututro-
ese asombro que todavia encuentras en los errores que tiene la belleza, pero dejame decirte algo: la belleza no es inocente; que ya no te amo pero estoy enamorada siento que en algun charco todavía confluimos y basta ya de hilvanar sentrimientos que este "poema" no se convierta en una sopa psicoanalitica Yo quiero que el silencio no me de mas la espalda,
que me mire a los ojos tan solo una vez y me diga si es cierto que todavia no he muerto.

jueves, 17 de junio de 2010

Si pudiera fragmentar el instante preciso 
en que una hoja se desprende 
no estaria aquí intentando desnudar una palabra.

jueves, 10 de junio de 2010

Amor suplente Amor forense, Civil, creyente Amor cometa para poetas y también atletas Amor frondoso exiguo y quejumbroso Amor alcohólico sombrío anónimo Amor futuro errante catódico Amor viajante que a sí mismo se explora se asusta y bifurca Cuando prisionero por fin se descubra Sé que no aullará porque el amor siempre ante mí se ondula Ateo amor que para sí mismo reza Amor cartera reluciente de cortezas Amor subterráneopara ciegos y dromedarios Amor prismático que derrite los acantilados Amor pescado para ser devuelto al río Ja! ¡Cómo de tu amor me río! que es tan sólo cicatrizante que nada sabe de mis sueños gigantes Amor caída que a una rama trepa, se anida y suspira para hacerse invisible ¡Ay! No hay como tu amor comestible ¡Ay! Este amor mendigo, tan esquivo ¡Sólo mío! Y si aletea ¡cuidado! que el amor pronto se subleva Se vuelve trenza, racimo o centinela Esa costumbre que talla en el amor un poema para ser bebido todo de voz sin nada de letra.

lunes, 7 de junio de 2010

poesia trasnsfilosofica para hacer mas llevaderas las infumables clases de logica

Hay ciertas palabras cuyo color está prohibido en la amatoria del lenguaje. ¿Cómo despertar entonces al silencio de esta muerte? si en la poesia ya no escuchamos a las alondras ¿que queda del amor sino una sombra? un eco que el olvido desteje ¿con que pestañas divertir al tiempo? si pronto si al final no seremos mas que sangre sangre aburrida amotinandose en las esquinas sangre furtiva que en tus labios sabe a vértigo y hoy no sé y hoy espero aun su nombre. las palabras en rojo me fueron dadas,

miércoles, 19 de mayo de 2010

Tergiversada

Asíntotas punzantes y vectores que no dejan de sentenciarla con sus filosas colas de dragón. Sus uñas quebradizas y su piel sutilmente cuadriculada son el indicio de una macabra metamorfosis. Hasta su inocente mirada ya se le está cristalizando con las incógnitas que jamás le interesó resolver. Recoge las pestañas que le han extirpado junto con sus sueños y se deja guiar por sus ojos que la marean hasta que su cabeza cae insulsa sobre el banco. Un par de agujas de reloj logran enderezarle la espalda precisamente cuando descubre que no hay nada más accesorio y ficticio que el tiempo. Pero ese mundo absoluto ha terminado por encantarla. Ya no añora aquellos abismos dialécticos que solían sumirla en un ensueño confortable. Prefiere deslizarse por una parábola infinita mientras calcula casi sin darse cuenta, la velocidad con la que se pulveriza su inerme cuerpo cercenado de coordenadas. Las palabras y la música terminarán por agotársele cuando no sean más que oportunistas rótulos del silencio.

jueves, 13 de mayo de 2010

en vez de prestar atencion tiendo a hacer estas analogias en clase y despues asi me va no

Las inversiones y las notas mentales continuaron durante todo el día. El clima ya la predisponía mal y la conformación sin huecos en la que se agrupaban los bancos de la facultad aumentaba la entropía de sus pensamientos, aun somnolientos y erráticos. Repaso para el parcial (hay parcial? Si hay parcial, cris. En cuatro dias) Soluciones. Muy fácil, un tipo medio desteñido habla de pureza y ejemplifica con hamburguesas y ella ya no esta ahí, esta en otro lado, a lunas de distancia, durmiendo la siesta en Salvador de bahía o jugando a la payana con el gato de la esquina. Pureza: mst (masa de lo que queremos)/ msc (masa de lo que tenemos) x 100 ¿Qué tan puros son nuestros actos? ¿Cuánto hay de lo que queremos en lo que tenemos?