lunes, 1 de febrero de 2010
domingo, 10 de enero de 2010
Como te odio pescado frito!
Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas.Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero. Que cuando quieras decir: “Mi amor”, digas: “Pescado frito”; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni un solo instante, de lamerle la cerradura.
lunes, 28 de diciembre de 2009
RECUERDOS
Nuestras manos en el teatro,
las pinceladas de la palma del pie de Van Gogh,
uno
dos
y tres
charcos porteños que me ayudaste saltar,
tu voz oblicua en mi oreja
despistando abismos.
Digamos que no hay fin, porque es verdad que no lo hay, Es abrasador el desamparo de no saberme, de no saber a nada.
viernes, 17 de julio de 2009
RETORNO
Su mano dormida congelaba el gesto preciso de estar esperando una rosa o una llave.
Él, con el pájaro en la voz, se asomó por los barrotes de la cama para despertarla.
Pero a ella eso la asustó tanto que gritó,
como quien se reincorpora del letargo o de una galáctica amnesia.
Yo no sé si fue por sus ojos
(los de él)
terriblemente vivos como nueces abiertas
o si fue por ese beso surreal,
al que ella ya se había acostumbrado a desacostumbrarse,
pero lo único que pudo decir fue:
-Perdón-, a lo que él le recordó, corrigiéndola: -No, Perdonáme vos a mí-
jueves, 9 de julio de 2009
Delirio y Locura
Ahora creo ver la diferencia entre el delirio y la locura.
El delirio es esa sibilante casquivana junto a la cual despertamos una madrugada y no le decimos que se vaya.
La locura, es en cambio, aquella peligrosamente fiel amante que nos anuda la corbata, todos los días, tan fuertemente que olvidamos tenerla puesta.
miércoles, 24 de junio de 2009
LOS AMANTES – Rodolfo Wilcock
Harux y Harix han decidido no levantarse más de la cama: se aman locamente, y no pueden alejarse el uno del otro más de sesenta, setenta centímetros. Así que lo mejor es quedarse en la cama, lejos de los llamados del mundo. Está todavía el teléfono, en la mesa de luz, que a veces suena interrumpiendo sus abrazos: son los parientes que llaman para saber si todo anda bien. Pero también estas llamadas telefónicas familiares se hacen cada vez más raras y lacónicas. Los amantes se levantan solamente para ir al baño, y no siempre; la cama está toda desarreglada, las sábanas gastadas, pero ellos no se dan cuenta, cada uno inmerso en la ola azul de los ojos del otro, sus miembros místicamente entrelazados.
La primera semana se alimentaron de galletitas, de las que se habían provisto abundantemente. Como se terminaron las galletitas, ahora se comen entre ellos. Anestesiados por el deseo, se arrancan grandes pedazos de carne con los dientes, entre dos besos se devoran la nariz o el dedo meñique, se beben el uno al otro la sangre; después, saciados, hacen de nuevo el amor, como pueden, y se duermen para volver a comenzar cuando se despiertan. Han perdido la cuenta de los días y de las horas. No son lindos de ver, eso es cierto, ensangrentados, descuartizados, pegajosos; pero su amor está más allá de las convenciones.
domingo, 31 de mayo de 2009
Sabina y Tute
Ahora que nos besamos tan despacio,
ahora que aprendo bailes de salón,
ahora que una pensión es un palacio,
Ahora que las floristas me saludan,
ahora que me doctoro en lencería,
ahora que te desnudo y me desnudas,
y, en la estación de las dudas,muere un tren de cercanías
Ahora que nos quedamos en la cama,lunes, martes y fiestas de guardar,
ahora que no me acuerdo del pijama,
ni recorto el crucigrama,
ni me mato si te vas
Ahora que tengo un alma que no tenía
Ahora que suenan palmas por alegrías
Ahora que nada es sagrado ni, sobre mojado,llueve todavía
Ahora que hacemos olas por incordiar
Ahora que está tan sola la soledad
Ahora que, todos los cuentos, parecen el cuento de nunca empezar
Ahora que ponnos otra y qué se debe,
ahora que el mundo está recién pintado,
ahora que las tormentas son tan breves
y los duelos no se atreven a dolernos demasiado
Ahora que está tan lejos el olvido,ahora que me perfumo cada día,
ahora que, sin saber, hemos sabido querernos, como es debido, sin querernos todavía
Ahora que se atropellan las semanas,fugaces, como estrellas de Bagdad,
ahora que, casi siempre, tengo ganas de trepar a tu ventana y quitarme el antifaz
Ahora que los sentidos sienten sin miedo
Ahora que me despido pero me quedo
ahora que tocan los ojos, que miran las bocas, que gritan los dedos
Ahora que no hay vacunas ni letanías
Ahora que está en la luna la policía
Ahora que explotan los coches, que sueño de noche, que duermo de día
Ahora que no te escribo cuando me voy
Ahora que estoy más vivo de lo que estoy
Ahora que nada es urgente, que todo es presente, que hay pan para hoy
Ahora que no te pido lo que me das
Ahora que no me mido con los demás
Ahora que, todos los cuentos, parecen el cuento de nunca empezar.
sábado, 9 de mayo de 2009
MUERTE Y NO
Para mi anonima preferida...jaja fuiste vos todo el tiempo? y yo q te conteste como una intelectualosa... actualiza con el manifiesto ese alucinante que te mandaste el otro martes asi te suspiro yo tambien..
A la memoria de...(no se si me doleria menos)
Yo no quiero hablar en pasado, mirarme en tus ojos es saber que he muerto.
Mirarme al espejo es morir otra vez, pero de espanto.
Como si la piel fuera un insulto y mi cuerpo… ¿qué identidad tiene?,
Esta forma de ti que es tan siniestra,
esta ausencia que no se atreve a anunciarse,
la canción en derredor de lo que calla.
Me sobrevuelo a cada rato, para comprobar que ya no estás conmigo
¿es que soy yo esa que yace ahi recortada, llena de alfileres olvidados?
El viento enhebra mi cuerpo, junto a otros los engarza en un collar animal.
Febril ofrenda. Castigo.
¿Como evitar que mi cabeza se caiga para algún costado en las auto-matrices?
Si era tu hombro, su nido,
si era mi nudo, tu llanto,
¿y por que mis pies de repente son tan cóncavos? ¿ y que es este tren de sombra que mastica mis pasos?
Siento las voces como tambores, estertores de mi sed férrea, coagulando el silencio, queriéndome selva.
Pero la oscuridad es tan cotidiana que ya ni la recuerdo.
Y la noche, que más, que menos.
Si la resonancia de tus latidos es de un color tan prohibido que ya no he de retratarla.
Que me despierte viva por haber encontrado tu olor en la impiadosa esquina de algún sueño, no trasluce acaso que estés esperándome.
Estas perdido, como una botella tosiendo en la alcantarilla.
Resorte caliente que se aprisiona en mi pecho para que nunca sea para siempre.
El amor es así,
excepcional,
como la muerte.
domingo, 22 de marzo de 2009
LUNA
Que lindo es q te llamen un dia de la nada diciendote q estas en un libro!
"Voces de ausencia" el jueves :) wii!
Un fervor radiante y sombrío,
esta desesperante monotonía
de sonidos visuales y caricias oníricas.
Tu piel, un desierto prohibido y hostil;
concéntrico delirio, esa fría mística inmóvil.
Sangras lágrimas cósmicas por cada una de las sombras
que invocan tu ausencia, en las noches de gira.
Hipnosis endulzante que destruye
la melopea más perfecta y me ahoga, por fi n,
en un mar negro de soledad y sosiego infi nitos.
Recurrentes indicios de realidad ambigua
invaden las ruinas de mi razón
y congelan mi súbita ira.
Tan real eres, que distorsionas lo sensible
y bebes mis sueños.
Solo tu hermético paraíso es capaz de dispersar
el libertinaje diurno, los emblemas frívolos
y los rostros ficticios...
Pero me enfrentas ante la inédita verdad
de que tú no eres solo mía.
Un egoísmo sagrado, una creación anónima
y una muerte sin tiempo
que vendrá a buscarme al caer el cielo,
romperá el cristal y violará mis labios
tan solo para endulzarme una vez
con su sedante eterno, un resplandor agobiante,
que tú y yo sabemos que es mucho más que luz.
Tú eres los pasos que corren,
los relojes que se agotan,
este grito sin aire, lágrimas que caen
y estas manos mías que tiemblan ante la utopía
de que no me abandones esta noche
que aún no muere.
jueves, 12 de febrero de 2009
Sociedad e Imagen
Magritte: pintor surrealista simbolico
Recuerdos: ¿accidentes fotográficos del Miedo?
Con el trajín que agita la vida en las metrópolis, se nos escurre entre relámpagos de inútil inmediatez, el ejercicio de la memoria. Agendas, calendarios, relojes tatuados y hasta semáforos que comprimen nuestra existencia en sucesivos casilleros caducos, que se automatizan en momentos para llegar a un futuro siempre distante. Futuro exento, que quizás repita el mismo curso de nuestro pretérito encauzado y que pronto, también, nos sofoque con las mismas intermitencias de nuestro odiado Presente. Pero el Futuro siempre logra seducirnos con la incertidumbre de su fugaz movimiento, con el principio de un nuevo fin. Para ello, el Pasado debe ser entonces olvidado y archivado en los profanos confines de la memoria. Ya que el Pasado inmoviliza, nos retrae con su finitud. Creemos imposible que pueda construirse un Futuro mientras que el Pasado siga presente.
¿Cómo acarrear con el peso de las emociones, Ideas y personas de nuestra memoria, todo el tiempo, en la toma de cada decisión, de cada paso, de cada mirada como si dibujáramos una y otra vez la trayectoria de la misma sonrisa?
Podemos trepar por nuestro pasado e incluso desligarnos de las ataduras del presente, ya que son meros rótulos en los que nosotros mismos nos hemos capitulado, pero ¿Qué hacer con todo aquello que escapa a lo predecible y conocido?¿Dónde y cómo guardar la nostalgia, la alegría o tristeza inolvidable de cada recuerdo?¿Cómo resistirse al vértigo inmenso de un pasado que fue nuestro y ya nunca volverá? Petrificándolo. Inmortalizándolo en el tiempo. Tapizando la galería de nuestra memoria sensible con imágenes que se superponen unas sobre otras, transformándose y adaptando nuestra mirada hasta que un día, raspando, sin querer, alguna imagen más cercana, redescubramos aquella más ¿lejana?, creyendo haber roto el troquel del olvido, Y todo vuelva a comenzar.
¿Pero por qué somos tan epidérmicos? ¿Por qué esa insaciable necesidad de que nos ilustren los sentimientos? Nos agrada la imposición de la Idea sobre el verbo, de la forma en la búsqueda del fondo. Es más fácil, y más venerable, en las sociedades modernas, aquél que puede conmoverse con la belleza sensitiva de una imagen, que aquel otro que se conmueve con la intensidad que le sucita una palabra, una idea o el Silencio mismo. Por eso las fotos, como imagen especular de nuestra sociedad moderna, no son consideradas como recuerdos de un pasado latente, sino como comprobantes de nuestra trascendencia en el mundo; la historia; no como pronóstico en la toma de conciencia, sino como estructura de una identidad autoadjudicada. Asi, los recuerdos no serían más que grilletes de nuestra insignificancia; como estertores que agregan una partida más al juego de la vida, para que podamos seguir sumando casilleros, creando nuevos límites para poder romperlos antes de que caiga el ultimo grano del reloj de arena.
Se nos olvida que el transcurso de la vida es atemporal, que sólo nuestra intervención define su continuidad. Pero la ambición de infinitud es más fuerte. Nos queda bien el papel de sicarios, es mucho más fácil ser eternos peones del destino, diseñando nuestra vida en pequeños casilleros; que lanzarnos sin más, como huérfanos equilibristas, a la búsqueda de un Cielo sin Rayuela en la que podamos ser recordados.
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